Sell.

Bastó una palabra seguida de treinta meses de arrepentimiento para asentar esa pregunta incómoda en el aire: ¿por qué escuchamos a quien acertó una vez?

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Un smartphone que muestra un tuit que dice "Sell" de Cassandra B.C., el alias de Michael Burry. Al fondo, un despacho con un retrato del mono y la chapa de Simio Rico.
«Sell.» Eso fue todo. Una palabra, el tuit de enero de 2023 de Michael Burry.

Eso fue todo. Una palabra, el 31 de enero de 2023. La escribió Michael Burry —el de Big Short— a sus 1,3 millones de seguidores en X (aún Twitter). El S&P 500 estaba en 4.076. Yo lo leí por la mañana, y liquidé gran parte de mis posiciones en cartera. Me arrepentí los siguientes treinta meses (sigo haciéndolo en cierto modo).

Burry borró su cuenta un día después. Reapareció dos meses más tarde con otro tuit que reavivó el tema: «I was wrong to say sell.» Felicitó a la BTFD generation —la que compra en cada caída sin pestañear—. No quedó claro si lo decía en serio o con sarcasmo. Tratándose de Burry, es difícil saberlo. Igual, el daño estaba hecho.

Lo que se supo después fue aún más interesante. Su 13F del Q1 de 2023 —el documento que los gestores están obligados a presentar a la SEC, el regulador americano— mostraba que mientras tuiteaba «Sell.», su fondo aumentaba posiciones en JD.com y Alibaba. Él compraba mientras inducía a vender. Nadie mintió. Nadie tampoco aclaró. Liquidó todo su fondo en 2025.

Desde aquella noche, el S&P ha subido un 80%.

Esta semana (Mayo/2026) Burry ha vuelto. Posiciones cortas contra Nvidia, Palantir, Oracle y los semiconductores. Otra apuesta personal: esta vez contra la IA y su ecosistema. Ha publicado en Substack diciendo que esto le recuerda a la burbuja de 1999. ¿Y las cifras le acompañan? El indicador Buffett está en 229.9, cuando la media histórica es 128.25, y el Shiller CAPE en 40.1, cerca del pico de las Puntocom.

Puede que tenga razón esta vez —o puede que no—.  Lo relevante no es si ahora tiene razón. En el fondo, da igual.

Si acierta, su capital reputacional se renueva. Si falla, se diluye en el ruido hasta el siguiente aviso. Lleva avisando desde 2010 sobre la inflación, desde 2021 sobre Tesla, desde 2023 sobre el mercado. Cada predicción gana o pierde según el reloj con el que se mida. El acierto de 2008 le acreditó lo suficiente para todas sus predicciones, y al mercado le encanta oír «¡Os lo dije!».

Nassim Taleb, lo pone así: «continuamente pasan cosas que no habían ocurrido nunca. Lo impredecible siempre llega —eso es lo único predecible—.» Así, la predicción está en la parte equivocada del juego. El sesgo del superviviente del que hablé en el monólogo de Kroc opera aquí también, solo que invertido: aquí el superviviente es el aviso, no el éxito.

Yo leí aquel tuit por la mañana en Europa, y vendí. Después tuve que comprar más caro. Y me tocó reforzar, por las malas, algo que no acabamos de recordar lo suficiente: «seguir a alguien porque acertó alguna vez, no es una estrategia válida, ni rentable a largo plazo.» Es delegar el criterio en la biografía de otro.

El mercado no premia razones. Premia momentos de acierto.

Gracias por leer.

—Sebastián


Sobre Sebastián

Programador. Value investor en solitario desde hace más de 15 años. Monté, gestioné y vendí algunos proyectos propios. Hace algo más de una década publiqué un libro bajo pseudónimo; aprendí más de lo que vino después que del propio libro. Escribo Simio Rico sobre dinero, decisiones, inversión con criterio y largo plazo. También publico en X: @SimioRico