El mono
Naval Ravikant, dijo algo así como: «El objetivo es crear riqueza para ganar tu libertad, pero mientras lo intentas, no te tomes tan en serio: solo eres un mono con un plan.»
Me hizo gracia cuando lo leí y también me pareció bastante exacto. Se me quedó.
Por muy sofisticada que parezca una tesis de inversión o una decisión financiera, detrás hay siempre lo mismo: un mono buscando tomar buenas decisiones bajo presión, con información incompleta y con una gran capacidad para justificarse.
Simio Rico va de eso, y del trasfondo.
¿Por qué «rico»?
«Rico», aquí, tiene más que ver con margen de maniobra: tiempo, opcionalidad y la tranquilidad de no tener que tomar malas decisiones bajo presión o por ego.
Tener dinero es mejor que no tenerlo, sin duda, pero «rico», aquí, es más la consecuencia de tomar ciertas decisiones, más que un fin en sí mismo.
¿Y el mono?
El mono eres tú. Y soy yo.
Es el animal que compra demasiado convencido, vende demasiado pronto o delega su juicio en alguien con mejor reputación. El que sabe lo que se debería hacer y aun así hace otra cosa.
¿Lo reconoces?
Entonces, ¿de qué va esto?
No va de parecer inteligente. Ni de predecir mercados. Ni de dar lecciones. Mucho menos de repetir frases de Buffett o Séneca, como si fueran doctrina.
Va de cómo pensar mejor cuando hay dinero, incertidumbre y emociones de por medio. De cometer menos errores evitables. Y cuando toque equivocarse —porque tocará—, al menos hacerlo con criterio propio.
No tengo todas las respuestas. No busco todas las respuestas. Sé que hay un modelo mental que encaja con cada problema. Busco cuadrarlos. Me equivoco y vuelvo a probar.
En resumen
Simio Rico es mi archivo de trabajo. El lugar donde reflexiono en voz alta sobre dinero, errores, decisiones y las reglas que intento no volver a romper.
Si esto también te sirve y te ayuda a pensar, eres bienvenido.
¿Más preguntas?